El Golfo de Honduras abarca una masa trinacional de aguas marinas y costeras que comprende porciones de las zonas económicas exclusivas de Belice, Guatemala y Honduras.

El Área del Proyecto para la operación que se propone incluye el Golfo de Honduras y aquellas cuencas hidrográficas de Belice, Honduras y Guatemala cuyos ríos desemboquen en el Golfo.

Como tal, el Área de Proyecto se extiende desde Punta Isopo, en Honduras, hacia el noroeste en dirección al Puerto de Belice, y hacia el interior a lo largo de los límites septentrionales de la cuenca de las Montañas Maya, el Sarstún, las cuencas del Dulce y el Motagua de Guatemala, y las cuencas del Ulúa, Lean, Cuyamel y Chamelecón en Honduras.

En total, el Golfo de Honduras cubre aproximadamente 10,000 km2, mientras que las cuencas ocupan cerca de 53,700 km2, de la siguiente manera: alrededor de 5,800 km2 en Belice, 18,300 km2 en Guatemala y 29,600 km2 en Honduras.
El Golfo de Honduras hace parte de la cuenca Cayman del Caribe occidental. Incluye la Bahía de Amatique, toda la costa Caribeña de Guatemala, la parte oriental de la costa Hondureña y la parte sur del Arrecife Coralino de Belice. La parte occidental del Golfo, cerca de 60 kilómetros mar adentro, tiene poca profundidad (0 - 30 m). Varios arrecifes coralinos que conforman la porción sur del Sistema Arrecifal Mesoamericano (SAM), están localizados en los límites noroccidentales del Golfo. En su parte central, los voluminosos flujos de agua dulce provenientes de los ríos Motagua, Sarstún y Dulce limitan el desarrollo de los arrecifes a unos pocos parches. La parte nororiental del Golfo contiene una porción del profundo foso Cayman.

La vertiente continental es bastante empinada y la profundidad del agua aumenta abruptamente de 30 metros en la quebrada de la plataforma continental a 2000 metros en el nordeste. Tanto los procesos costeros como los del mar abierto cumplen un papel en las dinámicas de circulación y determinan la variabilidad de las propiedades del agua del mar en el Golfo de Honduras.
Los problemas ambientales en el Golfo de Honduras son altamente transfronterizos debido a la oceanografía de la masa de agua. La dirección predominante de las corrientes varía con las estaciones y contribuye a la interconexión de las aguas en Belice, Guatemala y Honduras.

Existe una persistente corriente
en sentido contrario a las manecillas del reloj a lo largo de la costa, particularmente en la costa de Belice. Este flujo contrario de agua costera es más pronunciado durante los meses de verano, cuando se combina con las corrientes creadas por los vientos. Durante los meses de invierno, los vientos alisios pueden provocar el afloramiento costero de la costa de Honduras con su corriente hacia el oeste a lo largo de la costa.


Como resultado de estas corrientes oceanográficas imperantes, la región del Golfo es muy susceptible a que la contaminación originada en un punto se extienda a lo largo de grandes distancias en los tres países. A medida que continúa aumentando el tráfico marítimo y las operaciones portuarias dentro del propio Golfo de Honduras y más allá, se incrementa el potencial de accidentes catastróficos y contaminación marina. Además, los ríos que desembocan en el Golfo arrastran cargas cada vez mayores de sedimentos y contaminantes, que son transportadas por las corrientes a través de los límites marinos. En consecuencia, la protección ambiental del Golfo, particularmente la prevención y el control de la contaminación, requiere un enfoque estratégico en que las acciones se dirijan a abordar las fuentes principales, a monitorear las tendencias y construir esquemas duraderos y sostenibles de cooperación regional para la gestión del Golfo.
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